LA PENA POR EL ABORTO

LA PENA POR EL ABORTO

Cuando se habla de legalizar una práctica que faculta a ciertos seres humanos a decidir sobre la vida de otros, el debate social sobre el tema incurre en una grave omisión si no comunica las consecuencias que la comisión de tales actos comporta. Antes de tomar posición frente a un tema tan serio en primer término es necesario estar informados recurriendo a los resultados de investigaciones. Con frecuencia se descubre que la fuente que asigna los fondos para la realización de ciertos estudios direcciona sus lineamientos e incide sobre sus resultados. Es lo que ocurre hasta hoy con los abultados presupuestos de la llamada “Enmienda 200“ o “NSSA 200”, cláusula constitucional redactada en EEUU que a tenor de sus contenidos fue mantenida en secreto hasta que llegó a conocerse en 1989 gracias a las presiones de quienes lograron abrir al arcón de ese vergonzoso documento oficial. La enmienda se refiere a que los “actuales factores de población en los países menos desarrollados suponen un riesgo político y un problema de seguridad nacional para los Estados Unidos” (Art. 19). En todo su desarrollo ese documento insiste en propiciar la legalización del aborto en los países periféricos como disposición central para disminuir la natalidad. (https://es.wikipedia.org/wiki/NSSM_200). En relación a un hallazgo que estuvo exento de estos intereses, impacta la dimensión casuística del estudio llevado a cabo por el Centro de Salud de Finlandia con relación al tema del aborto provocado – país donde esta práctica se encuentra facultada desde 1911 y donde puede solicitarse por las razones más diversas -. El propósito inicial de ese registro finlandés era investigar cuáles eran las principales causas de enfermedad y mortalidad entre las mujeres jóvenes de ese país– aquellas cuyas edades estaban comprendidas entre los 15 y los 49 años de edad-. El estudio se extendió por un período de 17 años – entre los años 1987 y 1994 – y el mismo permitió alcanzar un hallazgo inesperado. En las 9.192 mujeres finlandesas jóvenes que fallecieron durante esa etapa, sorprendió reconocer que la tasa de suicidios haya sido casi 8 (ocho) veces superior a la media en el grupo de aquellas mujeres que se habían sometido a un aborto en el año anterior a su deceso. A eso se añadió el 55% de las evaluadas que, habiéndose sometido a un aborto, confesaron haber tenido ideas de suicidio, al tiempo que el 30 % de ese mismo colectivo de mujeres llegó a cometer intentos de quitarse la vida que resultaron ser especialmente graves en aquellas mujeres que eran menores de 30 años de edad (http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n2/finland.html

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