CLIMA LABORAL Y BURN OUT

CLIMA LABORAL Y BURN OUT

Una sola estrella, aún la más pequeña, convierte una noche cerrada en un cielo”

Paco Maglio

Ante la falta de las bases biológicas específicas, de los criterios unánimes por los cuales podría ser diagnosticado y de los medios por los que podría ser tratado, existen algunas opiniones que tienden a considerar al burn out como un diagnóstico “de moda” (1).

 

Se puede incluir al burn out dentro de los trastornos adaptativos del DSM V – (2) -, porque la característica de estos trastornos hace referencia al desarrollo de síntomas emocionales y físicos en respuesta a una situación de stress psicosocial.

 

Otra opción es considerarlo como la secuela de un conflicto laboral e incluirlo en el Eje I de la CIE-10 – Clasificación Europea Internacional de Enfermedades (3) – por cuanto esa es la calificación que se usa cuando el objeto de atención clínica se relaciona con un conflicto laboral que no se debe a un trastorno mental o que, si se vincula a un trastorno mental, el conflicto es lo bastante grave como para merecer una consideración independiente.

En 1974 el psicólogo estadounidense H. Freudenberger, basándose en el personaje de  una novela de Graham Greene  – “A Burnt-Out Case” –, hizo observaciones efectuadas  sobre un grupo de personas afectadas al cuidado de la salud en los siguientes términos:   «(…) deterioro y cansancio excesivo y progresivo unido a una reducción drástica de energía (…) acompañado a menudo de una pérdida de motivación (…) que a lo largo del tiempo afecta las actitudes, modales y el comportamiento general». (4)

Desde entonces hasta hoy han ido reclamando carta de ciudadanía dentro del burn out manifestaciones  tan diversas como:

  • Extenuación
  • Incapacidad de experimentar placer (anhedonia)
  • Escepticismo respecto al sentido de lo que se ofrece
  • Desconfianza hacia los compañeros de trabajo
  • Sensación de ineficacia
  • Déficit atencional
  • Déficit de concentración
  • Insomnio
  • Cefaleas
  • Mareos
  • Dolores musculares
  • Trastornos digestivos
  • Infecciones
  • Afecciones en la piel
  • Trastorno respiratorios
  • Trastornos digestivos
  • Variaciones en el peso
  • Ausentismo
  • Abuso de alcohol
  • Abuso de psicofármacos.
  • Aislamiento
  • Depresión crónica
  • Crisis existencial
  • Riesgo de suicidio

 

Se trata de manifestaciones psíquicas y físicas tan diversas que resultan ser tan inespecificas como incoherentes. Es así que, acaso por la diversidad, el numero de síntomas o  su vaguedad, las clasificaciones internacionales no otorgan por el momento un lugar específico para el asi llamado burn out, lo que impone reforzar precisiones sin las cuales se puede incurrir en una referencia abusiva, comparable a aquella que invocara la existencia de un infarto de miocardio detrás de todo dolor precordial.

 

El terrorismo interpretativo que depende de atribuir una significación cardíaca a  toda precordialgia estriba en que, con marcada frecuencia, el dolor en la parrilla costal – o en la zona retro esternal – con marcada frecuencia no se asocia con la viscera cardiaca.

 

La zona “anatomica” en la que aparece una precordialgia se localiza en el tórax anterior, abarca desde el 2do.espacio intercostal izquierdo hasta el diafragma y desde la línea media esternal hasta la línea axilar, varias son las vísceras expresan sus molestias en ese mismo territorio. El corazón puede reportar ciertamente sus síntomas en esa zona, pero también pueden hacerlo el pericardio, las pleuras, parte del estómago, las mismas costillas y  grupos musculares de la zona; siendo muy frecuentes la osteocondritis, las contracturas musculares, el herpes zoster (culebrilla) – cuando afecta a algún nervio intercostal de esa zona- o bien el impacto traumático que puede depender de los golpes que pueden haberse infligido en esa misma zona. En orden a este ejemplo, la posibilidad de que sobrevengan síntomas en el ámbito ( o zona) laboral también impone una calificación diagnóstica mucho más precisa que el burn out.

 

Así por ejemplo, cuando se sostiene que los profesionales más “sensibles” al burn out  serían personas de altos ideales, marcada vocación y muy comprometidas con su trabajo se corre el riesgo, a través de esta línea de pensamiento, de incurrir en cierta forma de invertir la carga de la prueba porque quienes habrían caído en ese estado serían los responsables de lo que los aqueja  por ser estos “demasiado” idealistas.

 

Como significante vacío, como realidad estrictamente lingüística, la referencia abusiva al burn out puede servir, en muchos casos, a encubrir los atropellos y destratos que ocurren en el ámbito laboral; esto es: los síntomas de cierto trabajador de excelencia no responden al acoso laboral del que acaso es objeto sino a su excesiva sensibilidad, de modo tal que el así llamado  burn out puede ser un tema que concierne mucho antes al derecho o la psicología institucional que a la medicina. Medicalizar ese hostigamiento eventual no sólo sirve a encubrirlo sino a que el mismo prosiga. En términos sucintos: a veces no hay burn out sino un mandato a la supresión excesiva de la subjetividad que sólo  puede mitigarse si se lo llama por su verdadero nombre. Importa, por lo tanto, no confundir el acoso laboral o a las condiciones insalubres de trabajo (las que pueden resolverse si se las reconoce como categorías jurídicas) llamándolos burn out  (en tanto categoría médica de dudosa existencia que desplaza el origen del problema y hace recaer sobre la persona del maltratado la responsabilidad de los síntomas que padece).

 

En otras circunstancias, la referencia al burn out se reconoce en los reclamos de  personas poco comprometidas con su actividad  – esas que difícilmente podrían desarrollar un burn out – que invocan la posibilidad de verse aquejadas por esa entidad a la manera de quien exige que lo atiendan de inmediato “porque si no le va a dar un infarto”.

 

La falta de precisiones al respecto impide cualquier tipo de resolución. Según Baudrillard (5) asistimos hoy al pánico amoral de la  indiferenciación, la confusión y la falta de valores, entendiendo como tales a todo aquello por lo cual la vida merece ser vivida y ofrendada (ofrendada también a través del trabajo que se ejerce en un marco de respeto por sí mismo y por los demás)

 

La pérdida del sentido y de energía en el trabajo no depende de la falta de categorías diagnósticas de naturaleza médica – que por el contrario abundan –  sino de la falta de un compromiso íntimo que nos lleve a vigorizar la tolerancia y el debido respeto sí mismo y por el otro. La desmoralización por agotamiento sin lugar a dudas existe,  pero su aparición es más que infrecuente cuando se trabaja entre quienes se respetan y se cuidan entre sí. La estudio reputado que valora la cualidad de los vínculos en el grupo de trabajo en relación a las probabilidades de aparición del burn out) .

 

Podemos forjar nuestra cotidianeidad – afirma Maglio – como una militancia de la solidaridad, sin despreciar la pequeñez de los mínimos actos, ya que su sumatoria puede y podrá cambiar las estructuras de injusticia. Una sola estrella, aún la más pequeña, convierte una noche cerrada en un cielo” (6)

 

Conviene no pensar en el burn out como en una estación natural e ineludible que habrán de atravesar todos aquellos que trabajan con situaciones críticas; pero eso no depende   de las situaciones críticas que se deben afrontar sino de la “naturalización” forzada, porque cuando se naturaliza una situación no se la problematiza ni se la cuestiona. El respeto grupal y la solidaridad entre quienes conviven bajo el mismo cielo laboral  pueden ser  las operaciones más apropiadas para evitar la aparición del así llamado burn out.

 

“Solidaridad no es el sentimiento de quien tiene hacia quien carece, sino el que reconoce en la carencia del otro la manifestación de la propia debilidad: la que nos reúne”(7).

 

 

  • Deutsches Ärzteblatt International. “Burnout: a Fashionable Diagnosis”. Wolfgang P Kaschka, Prof. Dr. med., Dieter Korczak, Dr. rer. pol., and Karl Broich, Dr. med.Sistema de clasificación del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría
  • El Sistema de Codificación de Procedimientos de la CLASIFICACIÓN INTERNACIONAL DE ENFERMEDADES, 10a revisión (CIE-10-PCS) ha sido desarrollado con apoyo de los Centers for Medicare and Medicaid Services, bajo contratos No. 90-1138, 91-22300, 500-95-0005 y HHSM- 500-2004-00011C asignados a 3M Health Information Systems.
  • Freudenberger, H. (1998). «Stress and Burnout and their implication in the Work Environment». En Stellman (en inglés). Encyclopaedia of occupational health and safety, vol. . Geneva: International Labour Office ISBN 9789221098140.
  • Baudrillard, J. “El paroxista indiferente” Anagrama, Bs. As. 2001.
  • Maglio, Paco. “La dignidad del otro” Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2011.   Mujica,
  • “Fragmentos para una ética de la alteridad”, en El encuentro y el diálogo. Anuario 1997-1998. Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Facultad de Derecho, página 28.

 

 

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