CUANDO UN IDIOMA DEL MUNDO DESAPARECE

CUANDO UN IDIOMA DEL MUNDO DESAPARECE

Cuando C.C. se muera [mujer octogenaria], no sólo se acabará la lengua yagán, sino parte fundamental de esa cultura”                           Báez, Christian (2011 a)

 

 

Lo que ocurre con los lenguajes teóricos se puede comparar con lo que ocurre con los idiomas. En uno y otro caso es menester no encerrarnos en una lengua hegemónica si queremos acceder a ciertas dimensiones de la realidad.

 

Con cada idioma que se pierde desaparece una cultura y con ello se pierden ejemplos, informaciones y valores que, inexorablemente, provocan una merma significativa en el vigor y el patrimonio de la humanidad. En efecto, el mundo entero pierde fuerza y complejidad cuando un idioma del mundo desaparece. Tal como ocurre con las personas que no logran ni reconocer ni expresar lo que sienten y a partir de esa incapacidad para expresar lo que sienten terminan enfermando físicamente (pacientes alexitímicos), cuando un idioma del mundo se pierde el planeta mismo se hace más proclive a contraer diversas “enfermedades”, algunas ligadas al clima, a la ecología, a la pérdida de especies, a la contaminación del aire, el agua y el suelo, a la degradación de la calidad de los alimentos por el añadido de hormonas, pesticidas o colorantes, al desgaste del suelo monocultivo, la deforestación por la tala indiscriminada o los desastres ecológicos que dependen de la megaminería con el riesgo creciente de perder las reservas suficientes de agua potable. Estas catástrofes provocadas se incluyen en el polo “biológico” de las enfermedades planetarias. Desde polo personal se asiste a que los fallos en la comunicación entre países y culturas distintas resultando en sobrentendidos y malentendidos que llevan a conflictos que van desde los intergeneracionales hasta los conflictos armados pasando por el incremento en los índices de criminalidad y el consumo de estupefacientes. no se espera el desarrollo de la enfermedad porque lo que se procura es el sometimiento ultrajante de todos a corto plazo a través de la muerte de los más jóvenes. Es así que, en la guerra, esos que debieran ser los que nos despiden se van antes que nosotros, porque nosotros no hemos sabido escucharnos y comunicarnos ante los sobreentendidos y malentendidos que dependen de ni siquiera comprender los códigos y los valores desde los cuales se expresa el otro.

 

En el año 1983, los hawaianos recuperaron en sus escuelas la enseñanza del “aha punana leo” (: “nido de lenguaje”) en el momento en que ese idioma nativo estaba a punto de extinguirse. Hacia el año 1898, después de convertir a ese país en uno de sus Estados, los EEUU prohibieron la enseñanza de esa lengua que hoy viene siendo recuperada. En este momento en Siberia, Alaska y Turquía hay decenas de lenguas transitando el mismo camino que recorrieron en su momento las ya desaparecidas lenguas mayas. Esta acelerada extinción simbólica coincide con que hoy nos encontramos marchando a paso firme hacia una uniformización cultural desvitalizante que sirve a los intereses globales de muy pocos.

 

Cuando los europeos llegaron al extremo sur de la Patagonia Argentina llamaron a ese lugar “Tierra del Fuego” por el modo en que sus habitantes – los Yamanas – trasladaban el fuego en sus canoas de un lugar a otro. Hacia el año 2011 quedaba sólo una persona con vida de aquel pueblo cuya lengua había alcanzado a poseer un glosario de 32.000 palabras de acuerdo a lo recopilación efectuada en el siglo XIX por el misionero anglicano Thomas Bridges. (1865 a)

 

Algunas de los términos yamana resultan extremadamente concisos y de difícil traducción; es lo que sucede, por ejemplo, con la palabra «Mamihlapinatapai» cuyo significado en nuestra lengua podría expresarse como: “una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Mamihlapinatapai#cite_note-1)

 

 

En esa experiencia lingüística la noción a transmitir y el cuerpo del transmisor se implican de un modo especial, porque las expresiones orales tienen que coincidir con una mímica elocuente y compleja.  Para expresar una cosa asombrosa las sílabas de cada palabra deben remarcarse con lentitud y pronunciarse con suavidad. En las burlas se separan las comisuras de los labios con el borde externo replegado hacia los dientes, mientras se inflan los carrillos y se arrugan los párpados. Al dirigirse a sus hijos las madres recogían las mejillas y, con los labios hacia adelante, suavizaban la entonación de las consonantes que pronunciaban.

 

Las expresiones yamanas se cifran en tres claves diferentes; la clave de la conversación corriente, en la que lo audible debe ser apenas perceptible pero debe modularse con gestos y movimientos amplios y lentos. La clave de la comunicación enfática, que se distingue por ser entrecortada y debe pronunciarse en voz alta y la clave narrativa que es la que enuncia un orador central que despliega un monólogo musical, en el  que se detiene cada tanto frente al auditorio para pedir muestras a los oyentes de que recuerdan los pasos que se les vienen comunicando. Esta modalidad musical era la que matizaba las largas veladas en las chozas, y aquel era el estilo en que se contaban las historias en aquellos canales fueguinos durante más de seis mil años.

 

Con un campo semántico especialmente amplio para la expresión de sentimientos y emociones, el idioma yamana establecía precisiones que en otras lenguas pasan inadvertidas. Aquella lengua tenía además un verbo para referirse a las cosas que nosotros decimos que se rompen, y otro para nombrar las cosas que nosotros decimos que se pierden. Se trataba de vocablos distintos en referencia a situaciones diferentes y, hasta este punto, se puede suponer que se trata de una distinción similar a la que establecen nuestras lenguas pero los conceptos yamanas de lo “roto” y lo “perdido” aludían a realidades extralingüísticas que no coinciden con las nuestras. Así, cuando un animal moría los yamanas decían que se había roto, pero cuando una persona moría ellos decían que se había perdido, de modo que los conceptos yamana de “perder” y “romper” los acercaban a situaciones diferentes, porque lo roto no recuperaba su forma, pero lo perdido podía encontrarse.

 

¿Cuantas distinciones pierde la humanidad cuando una cultura desaparece?

 

“Decir que los yamanas tenían dos verbos distintos para hablar de un mismo hecho, la muerte, sería una ilusión etnocéntrica; para nosotros se trata de un mismo hecho porque utilizamos un mismo verbo; para ellos se trata de dos hechos diferentes porque las personas no se rompen: se pierden. Podemos llegar a vislumbrar hasta qué punto el mundo de los yamanas, sus creencias, su religión, sus instituciones sociales, su visión de la naturaleza, podían ser distintas a las nuestras nada más que conociendo la diferencia entre nuestras experiencias verbales”. Scavino, D. (1999 a)

 

Acaso sea posible afirmar, si lo consideramos desde cierta perspectiva, que cada ser humano tiene su propio  idioma, su modo único, singular e irrepetible de ser y de expresarse en forma verbal, gestual y actitudinal. Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.  (Donne, John 1624 a)

 

  • Báez,  Christian (2011 a)  encargado del programa de Multiculturalidad del Consejo de la Cultura y las Artes hablante yagán del mundo. El Mercurio (Chile) 14/06/2011
  • Bridges, Thomas (1865 a) “Yahgan Dictionary : Language of the Yamana people of Tierra del Fuego” Manuscript (later annotations by Rev. John Williams) Está disponible en internet el diccionario yagán-ingles e inglés-yagán que redactara el misionero Thomas Bridges (1842-1898) Ver: http://patlibros
  • Donne, John (1624 a) “Meditación XVII” de Devotions Upon Emergent Occasions.
  • “Mamihlapinatapai” http://es.wikipedia.org/wiki/Mamihlapinatapai#cite_note-1
  • Scavino, Dardo, “La filosofía actual: pensar sin certezas” Paidós, Buenos Aires, 1999.

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