SOBRE LA TENDENCIA CRECIENTE A LA EXPORTACIÓN DE ANCIANOS

SOBRE LA TENDENCIA CRECIENTE A LA EXPORTACIÓN DE ANCIANOS

 

Felipe Rilova Salazar

 

“Ante la escasez de personal calificado, los altos costos de los geriátricos y los bajos subsidios del Estado, los alemanes evalúan la posibilidad de relocalizar a sus ancianos en destinos tan lejanos como Tailandia” Heike Haarhof    “Alemania exporta a sus mayores” Le Monde Diplomatique,  Colombia, JULIO 2013.

“Uno de cada cinco alemanes envían a sus progenitores a un asilo en el extranjero. Uno de los principales diarios de Münich fue el encargado de acuñar el término que ahora circula por Europa: «Exportación de abuelos», y lo hacían en modo de denuncia comparando esa situación con las empresas y países que se deshacen de sus activos cuando ya no son productivos”. «Colonialismo gerontológico», llegaron a decir. La mayoría de los ancianos que salen de Alemania lo hacen con rumbo a Polonia ante la imposibilidad de que alguien pueda solventar su manutención. El precio de una residencia germana ronda los 3.250 euros, mientras que en Polonia los mejores centros no superan los 1.200 euros. ABC. ES / MADRID  23/09/2013

– Sybille Wiedmer vive en Zúrich, Suiza, y está haciendo la maleta para viajar a Tailandia y no para unas vacaciones cualquiera.La mujer se prepara para visitar a su madre que vive en un asilo en la ciudad tailandesa de Chiang Mai.”Mucha gente se sorprendió al principio y empezaron a preguntar: “¿cómo puedes hacer eso?”, “¿cómo te atreves?”, “no la puedes visitar”, asegura Wiedmer.”Y les contestaba que si la visitase aquí, media hora más tarde no lo sabría. Lo olvidaría”.Su madre, Elisabeth, de 91 años, tiene demencia.La mujer vive desde hace cuatro años en una residencia de ancianos en Tailandia junto a una docena de suizos y alemanes, pero apenas tiene recuerdos del presente.”No estoy aquí desde hace mucho tiempo. Pero es muy agradable y la gente es muy simpática. ¿Hace cuánto que estoy aquí?”, pregunta. Cuando le contestan que lleva más de cuatro años y medio en esa residencia, exclama: “¿Qué estoy aquí desde hace cuánto tiempo?; ¿cuatro años y medio? ¡Oh, he envejecido!”……”El cambio de su propia casa a una residencia es un gran paso. Y si se les envía a Tailandia, el paso es mucho mayor porque hay un cambio de idioma y una separación geográfica muy importante. Por supuesto que es más barato si te vas a Tailandia. Pero si se trata de tomar una decisión para un padre o una madre, no tendría en cuenta sólo el dinero”. Markus Leser, de la Asociación de Residencias de Ancianos de Suiza. “La Nación” 06 de enero de 2014

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